LA EDUCACIÓN TAMBIÉN OCURRE FUERA DEL AULA

 Cuando empecé la carrera de Magisterio Primaria y Pedagogía, asociaba que la educación principalmente se producía en el colegio, en el aula, con un profesor explicando y unos alumnos aprendiendo. Creo que desde pequeños, hemos tenido siempre como principal vía de educación a la escuela.

Pero cuanto más pienso sobre ello, más me doy cuenta de que muchas de las cosas que más me han enseñado en mi vida no las aprendí en clase. Esto me hace replantearme muy en serio la idea que tenía de la educación.

Por ejemplo, nadie me dio una asignatura sobre cómo relacionarme con otras personas, pero aprendí mucho observando amistades, discusiones, grupos y situaciones incómodas. Tampoco nadie me enseñó oficialmente a gestionar la frustración, pero seguramente he aprendido más sobre esto equivocándome o sintiéndome fuera de lugar que haciendo exámenes.

Incluso cosas más concretas las he aprendido muchas veces fuera del aula: escuchando a gente hablar de temas que le apasionan, viendo vídeos o simplemente teniendo conversaciones largas con otras personas.

Y cuanto más lo pienso, más raro me parece que durante años asociara "aprender" únicamente con estar sentado en una mesa mirando una pizarra.



Creo que la escuela es fundamental, es muy importante para el desarrollo del máximo potencial de cada uno de nosotros y fomentar el aprendizaje. Pero quizá el problema es pensar que solo existe aprendizaje cuando hay una institución validándolo.

En clase hemos hablado de autores como Ivan Illich, que criticaba justamente esa idea de que la escuela tuviera el monopolio del aprendizaje. Aunque algunas de sus propuestas parecen muy extremas, hay algo en su pensamiento que me está haciendo reflexionar mucho: aprendemos constantemente, incluso cuando nadie siente que nos está enseñando. Sinceramente creo que eso cambia bastante la manera de mirar la educación porque entonces un docente no solo transmite contenidos sino que también ayuda a interpretar el mundo, a crear experiencias, a generar curiosidad y a conectar lo que ocurre en el aula con la vida que existe fuera de ella.



Además, pienso que esto tiene mucho que ver con cómo aprende realmente nuestra generación. Muchas veces descubrimos intereses fuera del instituto: alguien empieza a interesarse por historia viendo vídeos, otra persona desarrolla habilidades creativas editando contenido o participando en comunidades digitales.

De hecho, creo que algunas de las cosas que más recordamos no son las que estudiamos por obligación, sino las que aprendimos porque en algún momento conectaron con nosotros. Ahí es donde empiezo a entender algo a lo que antes no prestaba atención o no veía del todo: educar no es solo explicar contenidos sino que educar también tiene que ver con despertar interés,  crear vínculos y ayudar a que alguien quiera seguir aprendiendo incluso cuando ya no hay examen.



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